¿Vale la pena comprar Globovisión?


La reciente compra del canal de noticias venezolano, Globovisión, por un grupo ligado a las finanzas ha desatado grandes pasiones en el entorno político nacional. Este acalorado debate tiene su origen en los temores de los televidentes a que los nuevos dueños modifiquen la línea editorial de la planta. Si bien el grupo Cordero-Gorrín ha tratado de disipar las angustias de la audiencia, existe muchísima desconfianza dado el radicalizado entorno político del país. Pero todo este debate nos lleva a reflexionar mucho sobre cuál es el negocio de una empresa de contenido, y cuales son los factores que permiten que un negocio de este tipo sea o no exitoso. Desde hace algún tiempo he estado meditando sobre este tema, y desarrollando una especie de proyecto para un libro sobre el tema.

Dejando de lado los aspectos meramente políticos, que no es nuestra intención debatir, queremos analizar este caso desde el punto de vista “de negocio”, de forma que nos sirva de base para entender a todas las empresas “de contenido”.

Empecemos por entender ¿qué vende una empresa de contenido? ¿qué vende un medio de comunicación? Sea una planta de televisión, un periódico o una radio, todas los medios venden un servicio que podemos llamar “acceso a una audiencia”. Excluiremos de aqui al teatro y al cine, que venden directamente el contenido (la obra o la película) a la audiencia. Pero todos los demas negocios venden “el acceso a la audiencia” a sus anunciantes. Es decir, la audiencia es parte fundamental del negocio, mas que ninguna otra cosa. Si bien existen elementos tangibles que son importantes, como la planta física, los equipos de producción televisiva, la red de transmisión, etc, el principal componente de valor del negocio televisivo es la audiencia en si. Si ponemos en venta dos canales con exactamente los mismos equipos, pero uno operando en Barinas y otro en Caracas, el precio de ambos será bastante diferente únicamente por el valor intangible de las diferentes audiencias. En el caso de Globovisión, uno de los canales mas vistos del país, la audiencia vale muchísimo mas que los elementos tangibles de la empresa. Es por ello que la gente dice que se está vendiendo “una marca”: el nombre “Globovisión” involucra a una audiencia amplia y sobretodo fiel.

El asunto de la audiencia es importante, porque una canal de televisión “vende” el acceso a la misma a sus anunciantes. La promesa básica del canal es que el mensaje de sus clientes sería visto por x porcentaje de población meta, es decir su audiencia. Lo mismo pasa en las radios y en los periódicos. Una variación en los niveles de audiencia necesariamente impacta en la valoración de los anunciantes sobre el valor de la publicidad en dicho canal. Cualquier empresario que se respete tiene como meta principal recuperar el capital invertido en el negocio, así que en el caso de un medio de comunicación, deberá tener como preocupación principal mantener o incrementar la audiencia. Es allí donde el “contenido” cobra la mayor importancia dentro de la estructura del negocio, ya que el contenido es el principal insumo que consume la audiencia.

Siendo Globovisión (hasta hace poco) uno de los canales de mayor audiencia en Venezuela (12% de share según los últimos datos a los que tuve acceso), variar el contenido es arriesgarse a no poder recuperar la inversión. Se estima que los empresarios Cordero y Gorrín habrían pagado unos 60 millones de dólares (dato este sin confirmar dado que fue un negocio privado). De estimaciones propias, la planta física puede haber representado dos millones de dólares, los equipos entre 5 y 10 millones y la red de transmisión o estaciones repetidoras otros 10 millones. Según estas estimaciones, la audiencia representaría entre 30 y 40 millones de dólares para los dueños, monto que vale más que los elementos tangibles. Parte de este valor ciertamente, estaría justificado por los niveles de facturación del canal a los clientes actuales, es decir los “flujos de caja” que es capaz de generar la empresa.

Por otro lado, el otro vértice del triangulo está representado por la concesión, es decir el derecho de explotación del espectro radioeléctrico que tiene la planta (la frecuencia que usa para transmitir el contenido). Esta concesión, lo sabemos, depende del Estado venezolano y estaría por vencer en un futuro próximo. Es evidente que los nuevos dueños poseen los medios para asegurarse que esta concesión sea renovada, dado que es un elemento clave para asegurar la recuperación del capital invertido. Tal y como explicamos antes, no vamos a analizar este elemento porque involucra factores políticos que no interesan a nuestra discusión, que queremos mantener exclusivamente en el aspecto del negocio.

Asi las cosas, el reto de la nueva gerencia de Globovisión es el mismo que cualquier otro canal o medio de comunicación: mantener e incrementar la audiencia para recuperar la inversión, mientras se asegura el cumplimiento de la normativa y legislación vigente. Lo interesante será ver cómo logran este objetivo estratégico.

En otros post consideraremos algunas opciones para lograr esto.

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